lunes, febrero 02, 2009

En la tierra de Sandino y la danza de Dario

19 de junio

Aquí los buses son antiguos, casi destartalados. Extiendo mis manos rumbo a Managua. En el trayecto, a través de los vidrios de la pálida ventana, se me ofrece un panorama desolador: los campos se encuentran áridos, casas a medio destruir en casi todo el recorrido, hombres y mujeres en medio del polvo que levanta el bus, como si ellos fueran los sobrevivientes de algún cataclismo devastador. Son los vestigios de la guerra civil que sufrió este país.
Llego a Managua con los primeros rayos del sol. Esta ciudad se ve muy pobre y desordenada. Lo primero que hago al bajar es tomar un taxi, luego de regatear una tarifa adecuada a mi escasa economía, y dirigirme hacia la dirección de una poeta nicaragüense, que me dieron en San José como referencia unos poetas ticos. Al llegar me presento y ella me recibe amablemente. Está a punto de salir con su esposo a un compromiso. Luego de acomodarme en un dormitorio e invitarme a comer, yo les cuento mis desventuras. Lo que se puede contar, claro está.
Salimos, nos dirigimos a un evento organizado para celebrar una década y media de la Revolución en Nicaragua. Estamos en el patio de la catedral, que ha quedado rajada luego de un gran terremoto que azotó hace unas décadas esta ciudad. Estando en el acto cultural proceden a hablar poetas y escritores a los cuales, años antes, había admirado en mi adolescencia izquierdista. Entre ellos estaba un poeta al cual seguía con fervor por su abnegada devoción por los más pobres y por su apostolado como poeta. Estoy hablando del mítico sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal. Está el sacerdote de Solentiname, el escritor comandante, el fundador de su organización y decenas de norteamericanos y europeos festejando a más no poder el aniversario. Me impacta un poco el contraste, el derroche que se hace –luego de culminada la disertación– en el cóctel de inauguración de una muestra pictórica al costado del escenario. En el estrado se escucha la legendaria melodía Pobre la María, ay, ay, ay…
Me siento indispuesto, la pobreza que se vive en el país no justifica estos gastos y menos en gente que lucha para acabar con esas diferencias. Aunque puede ser también que esté yo muy susceptible. Al fin y al cabo, todas las inauguraciones de pintura en el mundo son así.
A mis anfitriones les comento de mi antigua admiración hacia el partido de la revolución. Ellos me expresan sus diferencias, lo cual me sorprende. Me explican que luego de la toma del poder, los comandantes se repartieron las arcas y propiedades del Estado –que el pueblo ha graficado como “la piñata”–, dejando en la mayor crisis a la nación. Que la gente cree en Sandino, pero no en los sandinistas.


20 de junio

Me despido de mis amigos y enrumbo hacia la ciudad de León –donde reposan los restos de Rubén Darío– en unos de esos buses destartalados de los setenta. Las imágenes a través de las ventanas de vidrio son de completa pobreza.
He llegado a León, la tierra del ron y el fuego ardiente. La temperatura está a unos 40 grados. Apenas tengo un par de horas de descanso. Aprovecho y me doy el gusto de visitar la tumba del gran poeta al costado de la iglesia principal de León. Entro, contemplo la tumba del maestro, pero no siento nada. Nada. ¿Cómo que no siento nada ante la tumba del gran Darío?
A partir de Panamá no sé lo que me pasa, ya no puedo disfrutar los buenos momentos. Desde Lima, solo quiero avanzar y avanzar sin detenerme.
¿Habré perdido la sensibilidad?

¡ Querido Rubén
Agita tus tambores
Danza sobre el desierto
Y que caiga la lluvia sobre mi!

5 comentarios:

Yurena Guillén dijo...

Gracias por la visita y por el comentario. Tienes un blog estupendo. Espero poder visitarte otro día con algo más de tiempo. Un saludo.

Leo Zelada Grajeda dijo...

A ti Yurena. Me alegro que te guste mi blog. saludos.

Anónimo dijo...

antes de adelantarme a todo critica quisiera leer el libro completo. Saludos Leo

Anónimo dijo...

hola Leo, buen articulo, por cierto sigue en pie las tertulias panhispanicas en los diablos azules??
que día??
saludos
alberto

Leo Zelada Grajeda dijo...

¿Alberto eres Batania? Bueno lo de los Diablos Azules no sabremos si saldra luego de la irresponsabilidad de Batania que no ha dicho si va ir o ha abortado tal tertulia.