domingo, diciembre 09, 2007

Más allá de la postmodernidad - el destino de los eunucos y la posteridad de los escritores-


Siempre he asociado a los críticos literarios con la imagen de un eunuco. Un ser carente del don de poseer el fuego sagrado de la creación y que solo le queda el triste honor de describir los destellos del agua: la literatura.

Pensar que el valor de una obra se puede cuantificar por una encuesta, es una insensatez mayor, como decir que el sol gira alrededor de la tierra. Mas la estupidez en algunos críticos suele ser su norma y su forma de ver las cosas, por lo tanto, puede insospechadamente llegar a ser infinita.

En un escenario intelectual donde hay quiebres epistemológicos, y donde no se pueden tener como certeza los discursos de la razón, los críticos intentan disfrazar sus pretensiones de dar una visión canónica de los textos literarios, disfrazándolos de una opinión. Pero se nota sus garras tullidas, tratando vanamente de querer alcanzar el fuego.

En un texto que escribí para una antología de poesía, algunas palabras pueden ser pertinentes a estas alturas de esta reflexión, dije lo siguiente:

“Toda labor crítica literaria es sólo un acto de aproximación a una «singularidad» física como es el arte poético. Las diferentes entradas teóricas a la comprensión de la poesía, se pueden reducir a dos formas de analizar el poema, que son las herramientas críticas textuales, reducidas —a pesar de sus vericuetos y eclecticismos— a una visión centralizada y obsesiva del poema, al que llaman asépticamente «texto» y la segunda -más flexible- es una mirada contextual que pretende ser el ingreso a la interpretación del contexto en el que se desarrolla la obra del autor. La nuestra pretende ser una mirada desde y hacia la poesía. Pudiera entenderse como la visión de un hermeneuta, vista siempre desde los ojos de un creador.
La poesía es según mi discutible opinión, la más perfecta y pura de todas las artes y su forma de expresión el verso, lo más cercano a la recreación con que cuenta el hombre para acercarse sin máscaras a su mundo interior. La poesía, en suma, es una forma pura de conocimiento, la forma estética donde mejor se expresa la filosofía. La poesía en sí es sabiduría. Por algo los griegos definían como «Logos» al conocimiento, como un sistema de pensamiento racional, en pocas palabras como un discurso mimético y rígido, mas utilizaban la acepción «poiesis» cuando querían expresar sabiduría como conocimiento creador.
Todo acto de crítica literaria que deje la demagogia formal es, en suma, un acto de gusto y todo acto de conocimiento, básicamente, es un acto de fe “.

Empero, la visión más cercana a la obra de un escritor será la expresada por otro escritor. Las más interesantes reflexiones sobre la literatura las he leído en autores como Bai Juyi, Ibn Zaydun, Poe, Baudelaire y Octavio Paz.

Antaño creí en las generaciones literarias, en la las literaturas nacionales, en el afán de novedad. Pero lo real, por ejemplo, es que del siglo XX solo quedaran en la historia de la tradición literaria, apenas algunos autores como Kafka, Joyce, Kawabata, Borges y Vallejo.

Más allá de la postmodernidad y la sobresaturación de información, son pocos los escritores que resistirán el paso del tiempo. Y, por supuesto, ningún crítico quedará en la memoria de los lectores.



*Dibujo antiguo de dos eunucos y un enano.

5 comentarios:

Mr. TAS dijo...

muy buena refelexión....
y muy lúcida.

un saludo

Mr. TAS dijo...

muy buena refelexión....
y muy lúcida.

un saludo

Rémora dijo...

Muy interesante tu blog, espero poder entrar mas a menudo cuando el tiempo me lo permita
Mas vale ser malo en algo que ser quiero pero no puedo y no me atrevo no?
Saludos desde Oviedo.

Leo Zelada Grajeda dijo...

Gracias Mr. Tas.

Un saludo.

Leo Zelada Grajeda dijo...

Remora,

Me alegro que te haya gustado mi blog. Espero vuelva.

Saludos desde Madrid.