sábado, mayo 02, 2009

Carlos Oliva el último Poeta Maldito

Nos conocimos en el patio de la facultad de letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. El había hecho un traslado de la escuela de matemática a literatura. En esa época Joy División era la única melodía que insistente sonaba en mi disco duro. Recuerdo que me enseñó sus primeros versos (bastante cursis); le dije que se olvidara de Neruda y Bécquer y que leyera a los poetas malditos. El amor de Oliva a Baudelaire y Rimbaud fue a primer navajazo. Luego fundamos el grupo poético Neón. A ambos nos gustaba la poesía norteamericana y francesa.

Carlos era un hombre desprendido. Tenía por momentos la inocencia de un pequeño. Lo que sucedió con él es lo mismo que con algunos jóvenes que han vivido en barrios marginales: desarrollan una mirada adusta y un carácter explosivo para defenderse de la violencia que los rodea. Oliva tiene un verso que dice: "La muerte es, y sólo trato de alcanzarla", como a otros miembros de Neón, nos gustaba la muerte, coqueteábamos con ella; para Carlos la muerte era una liberación, una amante oscura la cual la seguía fiel en sus delirios.

Carlos pensaba morir de joven como los románticos ingleses, morir en la plenitud era su sueño. Así que intuí que iba a morir joven. Aunque ellos pensaban que el que se iba ir primero era yo. Roberto Salazar así lo dice en su texto rememorando Neón. Cito: “El resultado fue un pequeño relato sobre una charla en un café en Quilca que tuvimos Carlos Oliva, Juan Vega y yo. Habíamos salido de un recital los de Neón y no sé cómo, los que arriba menciono, nos distanciamos de los demás llegando primero a Quillca, pedimos una gaseosa grande y comenzamos a conversar, ya en el trayecto la conversación giraba en torno al “Rubén Grajeda", hoy Leo Zelada, líder del ex grupo Neón. Ellos, Carlos y Juan lo conocían más que yo, por su estilo de vida desordenado, anárquico, iconoclasta, presagiaban que estaría cerca su final. Yo solo escuchaba pues no me gusta hablar de los ausentes”. Al final los que fallecieron fueron Carlos Oliva y Juan Vega. Y yo atravesé América, encontrando en el camino el resplandor del Arco Iris .

Hay una anécdota sobre Carlos. Una vez algunos miembros de Sendero Luminoso entraron al aula 2A donde estaban los cachimbos de Letras pidiendo el apoyo a su causa terrorista y mientras el resto estaba con miedo, Carlos se les enfrentó diciendo que él quería sólo escuchar al profesor de literatura y no las tonterías que ellos decían. Los terroristas entonces argumentaban que debían apoyarlos a favor de la revolución y Oliva dijo “…que la única "revolución" era el escribir autentica poesía.” Como ya la actitud desafiante de Oliva era compartida por muchos alumnos, los senderistas tuvieron que retirarse, mas cuando Oliva se levantó -era un tipo de más de un metro ochenta de altura y cerca de 100 kilos de peso- amenazó a los senderistas diciendo que si no lo dejaban escuchar su clase, con el perdón del profesor, los iba a sacar de patadas del aula. Los senderistas se fueron asustados.

Carlos moría por Pink Floyd. La única vez que fumé pasta básica lo hice como una prueba de compañerismo con él. Fumamos en su cuarto decenas de paquetitos de pasta escuchando “El lado oscuro de la luna”. Gustábamos de ir a Quillca -bastión de la contracultura limeña- y también a los recitales de Neón al término de los cuales era frecuente organizar lecturas en los parques públicos en medio de un concierto de botellas rotas de licor. Algo que solo yo sabía era que había estado en la cárcel por acuchillar a otra persona. La persona no murió, solo acabo herido. Era un lumpem que lo habia provocado. Carlos me dijo que fue un duelo y solo se defendió. Y yo le creo. Intente con la poesía rehabilitarlo para el mundo.

Eso de torear carros lo inventé como una especie de rito de iniciación para los nuevos miembros de Neón, luego se convirtió en una costumbre que teníamos algunos neones cuando estábamos muy ebrios y pasados. Oliva era y fue el más arriesgado en este ritual .

Me enteré del suicidio de Oliva cuando estaba en Costa Rica, en 1997. La versión que tengo de un amigo fiable es que Carlos voluntariamente, mientras se hallaba alucinado, se estrelló contra un auto en contra. Lo cual me parece muy creíble dado su carácter desafiante . Me lo imagino chocando contra a la muerte. Carlos solía ser una persona violenta con los que no conocía. Pero con sus amigos era muy tranquilo y fraterno, siempre estaba de buen humor o haciendo bromas. Era un tipo atormentado y feliz a la vez. Feliz cuando estaba con nosotros, pero oscuro cuando regresaba a la dura realidad de su barrio.

Ahora se habla mucho de poetas malditos, seamos claros, Verlaine y Mallarme eran unos pijos, solo Baudelaire y Rimbaud eran auténticos. Los Surrealistas eran otros privilegiados, salvo la excepción de Artaud. Ginsberg, Kerohuac y Burroughs eran unos señoritos; su rebeldía era cultural, pero no social. Reducida solo al circuito letrado. Por otro lado no se puede decir que todos los poetas que tengan una vida marginal serán grandes poetas, sino cualquier Yonki de la calle podría ser Bukowski. En esta lista pongo a a Gregory Corso, Neal Cassady o Mario Santiago Papasquiaro cuyas vidas son disidentes, pero su obra es menor. Carlos Oliva era un Out Sider pero a su vez un gran poeta. Su poemario es el mejor libro sobre poesía urbana que se ha escrito en Latinoamérica. Es una visión destellante sobre la noche y desde la noche.

No sé porqué escribo este post. Quizá porque nuevamente estoy escuchando Joy División, o porque me he puesto a leer su poemario “Lima o el largo camino de la desesperación”. Aquí en este continente casí no hay poetas. Ni insurrección solitaria. Ni apuesta vital intensa. Solo ruido y hastio. Cuanto me gustaria tomarme una caña contigo y conversar de literatura como antes hasta el amanecer. Cuando matabamos el tiempo con poesía. Pero ello ya no es posible. Yo estoy en Madrid y tu en un nicho bajo tierra en Lima. Sere por ti el solitario guerrero de la palabra.

Cuando murió Carlos, murió Neón, murió el último Poeta Maldito.

No es fácil olvidarte, mi hermano.




12 comentarios:

Álvaro dijo...

Joder Leo... podrías dejarme ese poemario?

Un abrazo,

Leo Zelada Grajeda dijo...

Álvaro el libro te lo puedo llevar para que le hagas una copia. Poetas como Oliva ya no hay.
Un abrazo.

Gww dijo...

Hermosísimo homenaje. ¿Hay algo publicado en España?

Rosalie dijo...

Emocionante, Leo. Tanto por lo que cuentas, como por la opinión sobre la poesía, y qué decir de las referencias musicales... me has dado ganas de leerlo. Hablamos pronto.

Un abrazo.

sedemiuqse dijo...

Leo gracias por narrar esto, me has emocionado.
Besos y amor
je

Leo Zelada Grajeda dijo...

Gww lamentablemente no hay nada de Carlos publicado en España. Salió en Perú un libro suyo, pero nada mas.

Leo Zelada Grajeda dijo...

Me ha sorprendido que te guste este texto sobre Oliva. Tuve dudas de publicarlo. Tratare de subir unos poemas de él estos dias. Extraño a mi amigo porque aquí en España no he visto ese compromiso total con la poesía.

Un abrazo Rosalie.

Leo Zelada Grajeda dijo...

Sede pues me alegra que te haya gustado este homenaje.

Saludos.

Harold S. Alva Viale dijo...

Leo, Poeta,
tú eres Neón,sabes que puedes refundarlo cuando quieras y en dónde quieras. Cuando un escritor con tu compromiso señala una ruta, siempre tendrá poetas cerca para transitarla.
Un fuerte abrazo Hermano.

Meryone dijo...

aquí casi no hay poetas ni poesía

pero quedamos algunos que hablamos de literatura como otros hablan de fútbol

bonito homenaje

besos

Leo Zelada Grajeda dijo...

Jajaja Meryone me has hecho reír. Hoy que por diversos problemas estaba cabreado. Eso del futbol es un buen símil.

Besos.

Luz dijo...

Descubrí recientemente a Carlos Oliva, y tratando de encontrar más poemas suyos me encuentro con tu blog. Muy interesante lo que he leído, pero te quiero hacer dos preguntas, por qué decís que casi no hay poetas en este continente?
Cuáles son "tus" poetas en la actualidad? Saludos y muchas gracias!