miércoles, enero 16, 2008

Letanía a Juan Ramirez Ruiz y Ángel González

Ángel González

Juan Ramirez Ruiz

Conocí a Ángel Gonzales en la feria del libro de Madrid del 2007. Allí me sorprendió verlo Taciturno, callado. Me acerque a él y la dije la profundad admiración que tenían varias amistades mías sobre su obra. El me atendió con amabilidad, me hablo de su gusto por la poesía latinoamericana. Sin embargo un halito de acritud percibía en su silueta. Seguimos hablando de poesía, aprovechando la escasa gente en la tarde hasta caer el crepúsculo. Era un poeta sin duda. Nos despedimos con el compromiso de seguir dialogando. Luego supe que tenía una enfermedad grave. Ahora me entero de su muerte. Ayer en una tertulia que participe se leyó un poema de Ángel Gonzales y hubo un respetuoso silencio. Es el mejor homenaje que se le puede hacer a un poeta.

A Juan Ramírez Ruiz -fundador y líder de Hora Zero- lo veía con frecuencia en el Bar El Queirolo, siempre con el ceño fruncido que rápidamente podía explotar en una contagiante sonrisa. Juan, era el único poeta de Hora Zero que frecuentaba el centro de Lima y los parroquianos del Jirón Quillca, bastión de la contracultura limeña, lo respetaban porque era uno de los suyos. Un hombre de barrio. La última vez que hable con Ramírez Ruiz, me dijo que esperaba en el futuro que se le recordara como aquel que pudo llegar con su poesía al ciudadano de a pie. Hoy le hacen muchos homenajes, pero me queda el sabor agrio de saber que en su momento, ni el estado peruano, ni el circuito literario limeño, ni sus amigos de generación estuvieron a su lado, en su larga y agónica, guerra personal contra la muerte.

Vaya esta letanía para estos dos grandes poetas.

20 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo tambien me uno a tu artículo y te dejo uno por aquí:

SIEMPRE LO QUE QUIERAS

Cuando tengas dinero regálame un anillo,cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca,cuando no sepas qué hacer vente conmigo
-pero luego no digas que no sabes lo que haces.

Haces haces de leña en las mañanas
y se te vuelven flores en los brazos.
Yo te sostengo asida por los pétalos,
como te muevas te arrancaré el aroma.

Pero ya te lo dije:
cuando quieras marcharte ésta es la puerta:se llama Ángel y conduce al llanto.


MARA TORRES blog


Saludos


Nota:yo también tengo un artículo de Ángel González en mi blog por si quieres leerlo y comentarlo ;)

Leo Zelada Grajeda dijo...

Aunque no se si seas Mara Torres o un admirador de la periodista y escritora. De todas maneras gracias por el poema de Gonzales.

Anónimo dijo...

Me alegra que al fin se sepa que el verdadero fundador y Líder de Hora Zero era Juan Ramirez Ruiz y no el posero y mal poeta Jorge Pimentel. Por Juan Ramirez Ruiz se mantuvo el espiritu contestario de Hora Zero y no con el oportunismo de los vendidos al fujimorismo como Orellana o Pimentel.

Bien por tí Leo, de decir la verdad.

Leo Zelada Grajeda dijo...

Yo no he dicho nada de Pimentel o Orellana aclaro, ni se de ese referente político que mencionas. Solo digo que Juan Ramirez Ruiz era el fundador y teórico de Hora Zero. Aunque coincido contigo en que era el único poeta de Hora Zero que se le veía con frecuencia en el centro de Lima . Algo que le admiro a Ruiz, es que mantuvo hasta el final su rebeldía, y no concilio con el poder, ni con la cultura oficial peruana. En ese sentido fue el mas autentico de los Hora Zero.

Anónimo dijo...

Ahora resulta que la mafia de Faveron y Thays quieren reinvindicar a Juan Ramirez Ruiz, siendo ellos parte de la elite que lo margino.
Lo que si es lamentable es el papel de Viudas que quiere hacer Coral e Ibarra de Ruiz, si ambos no fueron amigos de él y Juan Varias veces los ninguneo en Quillca.
Leo, no te dejes engañar, Coral siempre te ataca por lo bajo. Tu sabes lo retorcido que es.


Músculos de Hojalata

Leo Zelada Grajeda dijo...

Yo hable varias veces con Juan Ramirez en Quillca,por que siempre nos veiamos en los bares o en los alrededores del jirón de la amargura. Pero no puedo decir que fuí su amigo. Sabia que fue abandonado por sus amigos de Hora Zero. Y la verdad que me parece vergonzozo que los bloggers que estan en contra del paradigma de vida de los poetas de la ruptura como Juan Ramirez Ruiz pretendan ahora sacar sus lagrimas de cocodrilo.
En cuanto a Ibarra y Coral,no estoy de acuerdo con tu opinión.

Anónimo dijo...

CORAL E IBARRA EN LUZ DE LIMBO CON CONCHA ATACAN A OTROS LO QUE ELLOS PRACTICAN, QUE ES APROVECHARSE DE LA MUERTE DE UN POETA.
PAOLO ES EL MAS SINVERGUENZA DE TODOS.
ABRE LOS OJOS LEO, AQUI TODOS ESTOS BLOGGERS RAJAN DE TI.

Leo Zelada Grajeda dijo...

Mira musculos o como te llames, lo que hagan o no hagan otros bloggers peruanos me interesa muy poco. Si, ellos quieren traficar, llorar o rasgarse las vestiduras con la muerte de un poeta autentico es su problema.
Sin embargo hay esfuerzos serios y honestos por difundir la obra de Juan Ramirez Ruiz, como el que estan realizando los poetas Willy Gomez y Dalmacia Ruiz Rosas.

Anónimo dijo...

Pero lo de Thays es de Rypley, luego de mandarse y censurar a los escritores andinos durante años en su programa cultural televisivo, ahora quiere haces las paces e intenta ser tolerante. Pero si Cueto con Thays fueron los que orquestaron toda esta guerra de escritores andinos y crriollos. Pero como ahora tienen que hablar de literatura peruana, ellos tienen que hablar también de los escritores andinos que en el fondo desprecian. La hipocrecia limeña es legendaria.

Leo Zelada Grajeda dijo...

La discusión de los criollos contra los andinos lo empezó Alonso Cueto, con su artículo en la prensa peruana luego del congreso de Narrativa en mayo del 2005. Lo cual obviamente tenía que tener replica. Yo fui a ese congreso a ver unos amigos escritores, y en las sesiones que asistí, nunca escuche polémica alguna. Es más, todos parecían estar contentos y se hacían fotos de los más felices. Lo que sí es verdad, es que no hubo mucho público, ya que la mayoría de asistentes eran los propios autores, que en conjunto eran un gran contingente. Tampoco hubo repercusión en prensa española, solo un pequeño artículo en El País con foto de Mario Vargas Llosa y hablando en general del congreso. Me imagino, que Cueto se invento ese escándalo, para dar repercusión de su obra fuera del Perú y de alguna manera rebotara en España. Recuerden que Cueto recién empieza a ser un poco conocido en España con el premio Herralde, obtenido en noviembre del 2005, el cual obtiene meses después del congreso de narrativa. En suma, todo fue una campaña de Marketing para hacer conocido a Cueto fuera del Perú y hacerlo el centro de toda la nueva narrativa peruana. Las coincidencias no son casualidades.

Anónimo dijo...

Thays y Faveron parecen que siguen la misma estrategia de su maestro Cueto, cada vez que quieren relanzar su esteril carrera literaria.

Anónimo dijo...

También vi los nombres de alguno de mis “enemigos”. Eran varios. Estaba Max Pajares, a quien le quité una novia el día de su santo. La vi en la mesa junto a Max, me gustó, hablamos, y apenas la vi salir al baño la seguí y cuando salió me plante frente a ella, le dije un par de cosas, y la besé. A los pocos minutos salíamos del bar, dejando a Max con sus amigos, sorprendidos por mi manera de ligar, que había aprendido bien en el tiempo que estuve en Madrid.

Otro era Víctor Corrales. Lo conocí en mi época de estudiante, cuando él vendía libros en los patios del campus. Nunca le compré nada. Unos años después lo vi aparecer en recitales en los peores lugares del circuito cultural de Lima. Eran recitales organizados por vendedores ambulantes en playas de estacionamientos o en locales considerados underground por decadentes. En realidad eran bares de mala muerte cuyos dueños montaban recitales con poetas del más bajo nivel con el fin de dar a sus locales un aire cultural, y así pagar menos impuestos. Lucas solía leer en esos lugares. Me invitaba y yo iba básicamente para ligar a pitucas de la Católica con aires de poetas malditas, a lo Sylvia Plath o Alejandra Pizarnik. Bueno, un tiempo después Corrales ingresó a la Universidad a seguir literatura. Creo que no terminó ni dos semestres. Dicen que fue por que una poeta lo abandonó en una de las peores etapas de su vida: comenzó a manifestarse su alcoholismo, su madre murió y no tenía trabajo. Durante varios años se pasó realizando cualquier tipo de actividad. Fue mesero en un comedor popular de la calle Cangallo, traficante de marihuana y cocaína en los antros del centro de Lima, soplón del SIN en la época del dictador Fujimori, y ayudante, secretario o lo que fuera de cualquier periodista o profesor que necesitara de un office – boy. Pero ninguno de esos trabajos le duraba. Su alcoholismo lo obligaba a abandonarlos. Varias veces lo vi ebrio y drogado, con el rostro pegado a los cristales de los Cafés y bares en los que no lo aceptaban por su aspecto y su fama de busca pleitos. Se hizo famoso, a su manera –es decir, explotando lo peor de él- cuando se dejó golpear por un joven narrador ante las cámaras de televisión, a cambio del cual recibió del autor del reportaje unos dólares.

Poco después su hermana lo recogió de las calles y lo internó varios meses. Al salir, ya recuperado, uno de sus antiguos jefes, un periodista con fama de lumpen, a la sazón editor de una de las revistas del diario El Comercio, se apiadó de él, y le consiguió un empleo en la redacción. Era el mejor empleo que había tenido en toda su vida. Y no lo desaprovechó. Al poco tiempo, dejó de hacer notas intrascendentes y comenzó a publicar artículos, entrevistas y a hacerse cargo de la sección de reseña de libros de la revista. Desde ahí comenzó a cobrársela a más de un escritor que antes lo había vapuleado. Entre ellos estaba yo por una reseña que hice a su primer poemario, que, gracias a sus amigos periodistas, tuvo una amplia cobertura en los medios. Me lo pidió un amigo que dirigía una revista literaria. A pesar de lo que él dijo después de aparecer mi reseña, nunca usé un adjetivo, ni mostré arrogancia, fui sincero y señalé sus yerros, que eran de varia índole, y al final hice un par de comentarios globales, algo sobre la estructura del libro y los lugares comunes de sus metáforas –“tus dientes blancos como perlas”-, y sus imágenes retóricas –“tu sonrisa incólume, de cristal”. Desde esa vez me puso la cruz. No desaprovechaba ninguna oportunidad para desacreditarme en sus artículos –“el siempre errado profesor”, “acabo de leer un adefesio de artículo de un joven profesor de literatura”- y en los varios weblogs-basura que dirige. Hasta llegó al extremo de vincularme –en condicional- con una facción de Sendero Luminoso. Ese ataque llegó a oídos del decano de mi facultad que, preocupado por la imagen de la institución, me citó en su oficina para pedirme explicaciones. Ese era Víctor Corrales, un tipo de temer.


cgm

Leo Zelada Grajeda dijo...

¿ Ese fragmento de quien es?

Anónimo dijo...

Es de mi próxima novela "Las ciudades de fuego".

cgm

Leo Zelada Grajeda dijo...

Esto es muy raro,por que ese fragmento es de Carlos Garcia y dudo mucho que el que firma cgm sea Miranda.

Anónimo dijo...

FRAGMENTO DE “CIUDADES DE FUEGO”, DE CARLOS GARCÍA MIRANDA


LLEGUÉ CUANDO EMPEZABA EL ACTO. Avancé entre las hileras de asientos buscando un lugar. A penas había dado unos pasos cuando sentí la voz de Lucas llamándome. Me hacía señas para que me sentara a su lado. Lo hice. Vi en el escenario a dos de los presentadores. Esperaban al tercero. “Oye, necesito clientes, estoy misio, ¿conoces a alguien que quiere publicar?”, preguntó Lucas. Respondí que no. Él hizo un gesto de enfado. Iba a decir algo, pero en ese instante el tercer presentador pedía disculpas por el retraso y se daba inicio al acto. Eran tres: un crítico, un novelista y un funcionario de Petroperú. Habló primero el funcionario. Mientras narraba la historia del premio –surgió a comienzos del ochenta-, sus vicisitudes para mantenerse, y algunas anécdotas de la última versión del concurso, fijé mi atención en el crítico y el narrador. El primero se llamaba Anastasio González - Gil, era un catedrático de la Universidad Pontificia Católica, poeta y ensayista, especialista en la obra de César Vallejo. El otro se llamaba C. E. Zapatero, era también catedrático, pero de la Universidad San Marcos. Pertenecía a la generación del cincuenta, y había publicado varios libros de cuentos y novelas. Era conocido en la historia literaria peruana por haber sido el primero en escribir cuentos de corte joyciano. Lucas los odiaba a muerte. Me contó el motivo hace varios años, totalmente ebrio en uno de los bares de la calle Quilca, en el centro de Lima.


Después de varias semanas de depresión y, prácticamente, desaparecer de la ciudad, volvió a llamarme. Lo noté algo ebrio. Me citó en el bar Queirolo. Ahí me contó que García-Miramar le explicó por qué su novela había sido descartada. Dijo que Zapatero antes había sido propuesto como jurado del concurso, y que en un inicio, aceptó. Pero, más adelante, cuando le llegaron las bases y vio el monto de premio y que, además, él calificaba como concursante, renunció a ser miembro del jurado y envió su novela. Lo último se lo calló. Los organizadores alarmados por ese impasse le pidieron que proponga un reemplazo. Zapatero propuso a su amigo el crítico González - Gil. Cuando comenzó la deliberación González - Gil ya estaba advertido de que la novela de Zapatero estaba concursando. Más aún, a los pocos días de la última reunión de deliberación, con las novelas seleccionas para competir por el premio, González - Gil citó a García-Miramar en un famoso restaurante de comida china. Le dijo que una de las novelas presentadas era del veterano narrador, introductor de Joyce en la narrativa peruana, y que no podía perder, pues al hacerlo, los miembros del jurado y el mismo premio podían caer en el descrédito, y hasta convertirse en el hazmerreír de los corrillos literarios limeños. García-Miramar no aceptó la propuesta ni los dos mil dólares que le ofreció pagarle por dictar un curso de verano en la Universidad Católica. Los otros miembros del jurado aceptaron.

Pero eso no era todo. El arreglo entre el Zapatero y González - Gil era de otro nivel. Desde hace varios años, el primero era miembro de la Academia de Lengua del Perú. Le ofreció González - Gil proponerlo como miembro –facultad que tienen los académicos-, ya que acababa de cesar un miembro por su avanzada edad. Luego de la premiación del concurso de novela, González - Gil fue investido como miembro de la Academia. Lucas, luego de esa noche de embriaguez y excesos –terminó tendido en una vereda, literalmente meado por los perros-, protestó enviando cartas a los medios de comunicación, pero fue en vano. Sus quejas no tuvieron eco. Su novela sigue inédita. Ese día en el evento del Premio Copé, vi cómo Lucas endurecía las mandíbulas al verlos, crítico y narrador, serios, impecables, con la luz amarilla cayendo sobre sus cabezas canas. Yo seguía pensando que todo fue una maldita broma de su amigo García-Miramar, famoso por jugársela a más de uno.


EL CRÍTICO GONZÁLEZ - GIL fue breve en su exposición. Señaló algunas características de los más de mil relatos participantes, revisó alguno de los cuentos finalista, y los últimos cinco minutos los dedicó al cuento ganador. Era la historia de un emigrante peruano en Nueva Jersey, EE. UU., que, en su vejez y ya totalmente alejado de la vida laboral, pasa sus días fabricando guitarras, oficio al que se dedicaba en su tierra natal, Nazca, y que había tenido que abandonar para dedicarse a ser camionero a lo largo y ancho de la unión norteamericana. Mientras va moldeando la madera con una cuchilla recuerda sus años mozos, su llegada a los Estados Unidos, y su vida en las carreteras. Al final de la historia, en un descuido, mientras recordaba un antiguo amor en su añorado pueblo, se corta los genitales. Fin de la historia. González - Gil destacó el corte minimalista del relato, así como sus referencias a las costumbres y cultura afroperuana de la tierra del protagonista, y, sobre todo, su lado humorístico.

Por su parte, C. E. Zapatero, que conocía al ganador –también un escritor mayor y con varios libros importantes en la narrativa peruana-, centró su exposición en la vida de éste. Puntualizaba sus encuentros en el valle de Jauja, en los cafés de Lima, los congresos en Estados Unidos –donde vive el ganador- y Europa. Pero, constantemente, se detenía en aquellos encuentros donde él se presentaba como “maestro” del ganador, haciendo gala de una pedantería insoportable. Antes de que terminara, Lucas y yo nos levantamos y nos dirigimos al hall, donde ya se veía el buffet y una mesa con el libro presentado.

Ahí nos encontramos con García-Miramar. De inmediato, éste le hizo un gesto a Lucas, como preguntándole qué le parecía ver a C. E. Zapatero y González - Gil juntos en el estrado. “Esos conchesumadres”, balbuceó Lucas, dándose vuelta y dirigiéndose hacia la mesa donde mostraban el libro recién editado. Lo seguimos. Tomé un ejemplar. La edición era buena, con pasta en plastificado mate, a todo color –tenía en la carátula un cuadro de Fernando de Syslo-, con papel ecológico y, al parecer, bien cuidada. Vi el índice. Por lo menos, conocía a unos quince de los veintitantos nombres mencionados. Estaban algunos amigos, como Pedro Loza, a quien ayudé a editar su primer libro de relatos –recuerdo mis cafés y sus tazas de té inglés, producidos en Ceilán, en cafeterías de Miraflores-, Fernando Riera –compañero de estudios en San Marcos, y ahora profesor en Princeton University-, y Percy Cansinos –organizador de más de un evento narrativo y gestor de varios proyectos exitosos. Algunos estaban entre el público asistente.

Anónimo dijo...

Los tinterillos de la mafia criolla: Thays, Faveron, Salas, ahora se rasgan las vestiduras diciendo que la marginación literaria en Perú no existe. Que los el circuito literario oficial criollo es un espejismo. Que no existe mafia cultural alguna. Caray Paolo no me cae, pero en ese punto, mas alla de sus errores formales, ha dado en la llaga.

El vengador andino

Leo Zelada Grajeda dijo...

La mafia literaria criolla en el Perú es una realidad. Que esa elite hegemoniza el circuito editorial y periodístico, en donde promociona a sus amigos, es un hecho irrebatible, mas allá de la demagogia de querer escudarse en falsas discusiones académicas para darse notoriedad. Por último, Cueto y Thays fueron los que iniciaron la polémica escritores andinos versus escritores criollos.
Lo que intentan los bloggers que apoyan a los escritores criollos es protagonismo. Esos chicos siempre han vivido de espaldas a la realidad de su país. Y lo que resulta paradójico, es que hablen de pobreza, tolerancia, pluralidad, si ellos representan los valores de la cultura dominante excluyente de la sociedad criolla peruana. Ese falso discurso progresista es populista.

Anónimo dijo...

Jajaja como se burlan del Gago en el francotirador:

Roncagliolo.- Debo ser famosisimo, me confunden con Jaime Bayly,antes me confundian con Ivan Thays- en son de burla-
Bayly...jajaja, bueno, bueno
- ironico-...interpreta mi silencio

Que tal roche le hicieron al Gago los dos escritores peruanos jovenes mas exitosos.

Anónimo dijo...

Jaja como diciendo Roncagliolo:" antes me confundian con un desconocido" jajaja.